Publicado el

El Señor de las Moscas

Un clásico de novelas de aventuras, de  estilo a veces brutal y despiadado, otras poético y de bellas descripciones. Su autor nos hace un retrato inmaculado de una construcción experimental de una sociedad primitiva desde la visión de un conjunto de niños, que quedan atrapados en una isla desierta tras sufrir un accidente de avión. Apasiona por su realismo y por ser reflejo de nuestro tiempo en una novela imprescindible para acercarse a las bondades y maldades de la naturaleza del ser humano.

[vc_section css=”.vc_custom_1582403038464{padding-top: 40px !important;}”][vc_row][vc_column width=”1/2″][ut_animated_image size=”full” align=”center” image=”5079″][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text css=”.vc_custom_1583998743862{padding-top: 20px !important;padding-left: 40px !important;}”]Título: El Señor de las moscas
Autor: Golding, William (Premio nobel 1983)
Editorial: Círculo de Lectores.
Año: 1987.
Encuadernación: Tapa dura, sobrecubierta ilustrada.
Dimensiones: 256 páginas.  13×21 cm.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

Autor: Miguel Hernández

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][/vc_section][vc_row][vc_column][vc_column_text]

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Publicado el

La Lluvia Amarilla

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Andrés es narrador-personaje, hombre tenaz, fiel, alma solitaria, el último habitante de Ainielle, un pueblo devorado por el olvido en el Pirineo aragonés.
En forma de diálogo interior y flash- back Andrés nos va contando su vida, su propia muerte y la muerte de una manera de vivir, en un tiempo que se diluye con el cambio de las estaciones, la vegetación y el color del paisaje.
Una vida pegada a la tierra y a las cosas, en un tiempo donde una silla era la silla donde se sentaban junto al fuego a contar historias, recordando personas y sucesos de otros tiempos, mientras la ventisca y la nieve caían fuera. Un tiempo donde las palabras ahuyentaban el miedo.
La novela es una metáfora silenciosa con un lenguaje vivo, rico, preciso, cada párrafo es una estrofa de un poema a la decadencia y la destrucción de los orígenes de la tierra, una tierra que es la España rural de los “Santos Inocentes” o de “La Familia Pascual Duarte”, pero podría ser cualquier pueblo, de cualquier lugar del mundo, es una huida desesperada de una tierra a otra, no se sabe a dónde.
La narración se divide en dos partes; hasta el capítulo X es más realista, desde la cordura se va contando la marcha de los últimos habitantes, el suicidio de su mujer y como se va quedando solo, pero en el capítulo IX Andrés nos dice:

Ainielle ya es tan solo un cementerio abandonado para siempre y sin remedio a su destino

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_section css=”.vc_custom_1582401864159{margin-top: 40px !important;}”][vc_row][vc_column width=”1/2″][ut_animated_image size=”full” align=”center” image=”5208″][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text css=”.vc_custom_1582401816510{padding-top: 20px !important;}”]Título: La lluvia amarilla
Autor: Julio Llamazares
Editorial: Seix Barral. Biblioteca Breve.1990.
Tema: El abandono de los pueblos.
Protagonista: Andrés de Casa Sosa que en el día de su muerte, nos narra la historia de sus últimos diez años, entre los cincuenta y sesenta del siglo XX
Lugar: Ainielle, Sobrepuerto, Huesca.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][/vc_section][vc_section][vc_row][vc_column][vc_column_text]A partir de aquí, entre en la locura y las alucinaciones. Sufre la mordedura de una víbora, lucha por la vida, le acompañan sus difuntos, convive con ellos hasta la agonía y la muerte.
Elemento constante es la lluvia amarilla que no deja de caer, desde el principio hasta el final, un movimiento perpetuo, la pérdida de identidad, la disolución del yo en un óxido amarillo que lo corroe todo, tanto que se rompe el ciclo de la vida ¿quién y a quién se contará la muerte de Andrés?
Él mismo tiene que narrar su propia muerte, pero el final queda abierto y aquí habla la voz de Llamazares,

La noche queda para quien es.

Las interpretaciones pueden ser muchas, tantas como lecturas, a mí, esta novela me ha dejado el pensamiento dando vueltas y el corazón envuelto en una sábana de lino amarillento, con una extraña sensación de tristeza.
Esa lluvia amarilla indolente que no cesa, no es otra cosa que la falta de alegría del reflejo de unas almas con otras, que nos descubre la soledad de cada cosa.

Espero que aún les quede algo a los que han fallecido
Platón

Después de leído, un libro lleva a otro. Quiero leer:

Las primeras obras de poesía de Julio llamazares, “Fedón” de Platón y algo de Unamuno.

Autor: Gema Gutiérrez[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][/vc_section]

Publicado el

Tatuaje

[vc_row][vc_column][vc_column_text]A veces uno se enamora de los libros por la portada, más, cuando son libros de segunda mano y “raros”. Me pasó con éste. Todo han sido sorpresas.
La fotografía de la portada es original, rara y maravillosa; un collage en blanco y negro hecho con billetes de tren. El resto de los relatos también vienen precedidos de una foto, diferentes y muy bien escogidas, yo lo pondría de título “Los trenes y la vida”
En la presentación leo: “En esta XIV edición del Premio de Narraciones Breves Antonio Machado 3.196 cuentos…” (¡Se los han leído todos, no puede ser!)
Luego leo el jurado, todos no los conozco, pero, D. Alfredo Bryce Echenique, D. Camilo José Cela, D. Jesús Torbado…
Después empiezo a preguntarme, por qué no he leído nada de Francisco Umbral, será por su melena, por esa voz ronca, esa fama de borde y ese “Yo he venido hablar de mi libro”, demasiados prejuicios.
Total, si son solo tres páginas…
Tres páginas maravillosas, pura poesía. Me recuerdan a Juan Ramón Jiménez. Comienza con” Él vino en un barco de nombre extranjero” y el corazón se pone en modo bolero.
A ritmo del traca tra del tren, de tarde de verano, de estaciones y merienda vamos acompañando a este niño, mirando por la ventanilla el paisaje y viendo lo que pasa en el vagón , las descripciones son precisas, imaginativas, con encanto, ternura.
Francisco Umbral consigue que el tono de la escritura se acompase con la respiración y los latidos del corazón y cuando llegas al final se te queda esa sonrisa de qué bonito, ¡por Dios!
¡Y qué bien escrito!

Después de leído, un libro lleva a otro, quiero volver a leer a Juan Ramón Jiménez. Más libros de mi ya, querido Francisco Umbral y el resto de cuentos de este libro tan especial.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_section css=”.vc_custom_1582403038464{padding-top: 40px !important;}”][vc_row][vc_column width=”1/2″][ut_animated_image size=”full” align=”center” image=”5209″][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text css=”.vc_custom_1584619213363{padding-top: 20px !important;padding-left: 40px !important;}”]Título: Tatuaje Y Nueve Relatos Finalistas
Autor: Francisco Umbral
Editorial: Fundación de los Ferrocarriles Españoles. Foto de cubierta de César.
Año: 1991.
Lugar: Ainielle, Sobrepuerto, Huesca.
Tema: El viaje en tren de un niño, que acompañado de su tía Maru va a visitar a su madre enferma de tuberculosis en casa de la abuela Leonisa. No hay una fecha, pero el ambiente es el de la posguerra.
En primera persona habla el niño interior de un adulto, que recuerda con detalle y sentimiento ese viaje que termina con un beso de despedida y el nombre de “mama” tatuado en su pecho y grabado en su memoria.
En ningún momento se nos dicen sus nombres, no importa, hijo y madre. Una amarga y dulce despedida.

Autor: Gema Gutiérrez[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][/vc_section]